PARKER y sus tubos de ensayo.

 

“Eleventh Hour” es una maquinación neuronal del doctor improvisación con invitados infectados (Electro-Acoustic Ensemble). Tal alquimia tiene su antecedente en la memoria y fue concretado bajo la directrìz montada en la consola; un estudio de grabación y sus herramientas fueron còmplices y aliados para hacer jugarretas y engañar al oído; el atrevimiento fue cuando  EVAN PARKER decidiò hacerlo en vivo; la proeza es que lo logrò.

En pleno festival del Les Instants Chavirés, en Montreuil Francia (1997), Don ezquizoide convocó a una tercia de conocidos solo dos años atrás; bien dicen que la vibra es inmediata y para el contubernio basta con un par de piezas improvisando. Sobre la mesa un plano de ejercicios acústicos que vía midi y diverso cableado se convierten en alternativas sonoras potenciales, fueron estas las bases de la voràgine que se avecinaba.

Lawrence Casserley, experto en señales digitales, loops y procesamiento de instrumentos, asì como Joel Ryan, nerd, hacker peligroso y maniáco electrónico de alto rango, se prestaron a la inquisidora idea de Parker de mal informar al cerebro y desconstruir lo gestado, pero de manera artística, dinámica y atractiva, negándose al experimento banal y al enajenadamente abstracto.

Parker al Sax soprano y Noél Akchoté en las seis amplificadas dieron vida al sonido, los tipos mentados arriba lo alimentaron, lo vieron crecer, desarrollarse y morir.

Lo más interesante es que los seis cortes de la grabación partieron de improvisaciones natas, nada preconcebido; Parker y sus nuevos amigos probaron habilidades como músicos (con álgidos, claro-obscuros y armónicos recursos), como físicos (con una tremenda habilidad para aliarse al segundero, cuidando que la métrica y el mismísimo tiempo no echaran a perder el festín) y finalmente como artistas (ya que negaron apostar a la tecnología pura, pugnando por la estética y la exploración de los espacios echando mano tambièn de instrumentos organicos y acùsticos). Estas maniacadas si se hacen con convicciòn, seso y de corazòn, crèanme que el discurso toma rumbo hacia buen puerto.

No puede escogerse un solo corte ò decidir sobre el mejor, todo es un pasillo de museo con piezas de extraordinaria orfebrerìa que ostentan su propio peso en la inscripciòn de sus creadores. De “Instant 1” a “Instant 5”, el trabajo es de aquellos que así se escuchen un millar de veces, siempre saldrà diferente chiste, juego ò machincuepa de la caja.

Evan Parker – Live at “Les Instants Chavirés”.

LEO Records 1998.

Raùl Ulloa R.

 

 

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