
Existen los híbridos que después de salir de la licuadora, no hay poder que pueda encontrarles ni pies ni cabeza, peor aún no mueven un solo pelo. En contraparte, los hay fascinantes, coherentes y lo mejor, más que disfrutables.
Estos germanos a cada momento me hacen el día, sí, los cito muy a menudo y en un decanto personal los considero uno de los asuntos más interesantes y abrasadores hoy en activo.
Habrá quienes los quieran echar a la hoguera, quienes en efecto no muevan un pelo con estas frecuencias y habrá otros que crean innecesarias tales experimentaciones, pero no podrá negarse su existencia y menos aún la calidad creativa y de interpretación. A fin de cuentas habemos igual los que les rendiremos pleitesía mientras la llama siga encendida.
Ahí están, paseando sonidos con visitaciones a Lost Tribe, a Meshuggah, a Miles, y sin perder un ápice de sazón propio y destinos impredecibles.

Raúl Ulloa R.


