
La música de Tomasz Stanko siempre está llena de melodías sugerentes, hinchadas de emoción. Stanko, trompetista polaco que adquirió reconocimiento por sus trabajos de música improvisada al lado del pianista Komeda, y por ser miembro de la insuperable Globe Unity Orchestra en los años setenta, nos presenta en Lontano la continuación de ese jazz lento, denso y libre que tanto nos hizo gozar en discos como Soul of Things (ECM, 2002) o Suspended Night (ECM, 2004). Lontano se puede leer como el cierre de una trilogía discográfica que lleva a un cuarteto de jazz -Tomasz Stanko, trompeta; Marcin Wasilewski, piano; Slawomir Kurkiewicz, bajo; Michal Miskiewicz, batería- a tocar soberbios matices del arte del sonido; a poner en simples pasajes, construidos con melodías sencillas y silencios prologados, todo aquello que el corazón tiene que decir: lo inmediato, lo intenso.
Al preguntarle a Stanko, en una entrevista que le realicé en San Francisco (2002), sobre qué dirección estaba tomando su música, me contestó: “…me gusta el lirismo y la belleza en el arte. Me es fascinante la intransigencia, por ejemplo la obra de Cecyl Taylor. Creo que cada vez voy más y más en esta dirección: en donde se encuentran el lirismo y la furia, en donde coexisten lo bueno y lo malo” Stanko es precisamente eso, su música es un crisol en el que se funden, a temperaturas muy elevadas, saudade y felicidad.
Lontano rescata los valores fundadores de la música improvisada: la entrega íntegra del músico que toca; la búsqueda de una congruencia entre el sonido armónico y la desesperación; el músico jugando el rol de Dios, en donde sus convicciones y voluntades se plasman en cada nota.
Pedro César Beas
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