El Free Jazz

El verdadero terreno donde se presenta el drama del jazz es en su armonía tonal, en el poder de crear tensión y relajación, en sus cambios súbitos de humor y de atmósfera. El free jazz, la improvisación continua, el tocar sin memoria, se manifiesta a partir de la declinación del bebop. Los precursores del Free Jazz: Cecil Taylor (piano), Ornette Coleman (sax), Don Cherry (trompeta), John Coltrane (sax), Sun Ra (piano y sintetizador), Albert Ayler (sax) retomaron los propósitos dadaístas, quizás sin darse cuenta (o sí), presentando al free jazz como una ideología total, como una forma de vivir y como un rechazo absoluto de toda tradición o esquema anterior. La música manifestándose contra la eternidad de los principios, contra las leyes de la lógica, apostando a la desenfrenada libertad, a lo inmediato. Música sin memoria. Música para el instante. Irrepetible.

 

En el caso de Ornette Coleman sus improvisaciones, a veces casi atonales, suprimían las progresiones de acordes, aunque mantenían el constante swing rítmico característico del jazz. El free jazz, desde los años sesenta, ha demostrado, por su principio de desenfrenada libertad armónica y melódica, ser el estilo de jazz más fresco. El free jazz siempre es sorpresa, siempre es novedad. Hay quienes en la actualidad llaman al free jazz: música de avanzada. Hay quienes dicen que el free jazz es para mentes inteligentes. Esas definiciones son una sarta de estupideces. El free jazz es simplemente música libre. Música que nos pude llevar a placeres insospechados.

Pedro César Beas



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